ıllı Nuevo Orden Mundial (NWO) y Conspiranoias (2018)

NEW WORLD ORDER - ILUMINATIS - BILDERBERG - EXTRATERRESTRES - REPTILOIDES - APOCALISIS ZOMBIES - ANONYMOUS

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  NUEVO ORDEN MUNDIAL Y CONSPIRANOIAS 


La teoría conspirativa del llamado Nuevo Orden Mundial asevera la existencia de un plan desarrollado con la intención de imponer un gobierno único - colectivista, burocrático y controlado por ámbitos elitistas y plutocráticos - a nivel del mundo.

La expresión Nuevo Orden Mundial se ha utilizado para referirse a un nuevo periodo de la historia y se pretende, de esta manera, que hay pruebas de cambios radicales en las ideologías políticas y en el equilibrio de poderes.

El primer empleo de esta expresión aparece en el documento de los 14 Puntos del presidente de E.U. Woodrow Wilson, que hace una llamada, tras la Primera Guerra Mundial, para la creación de la Sociedad de las Naciones, predecesora de la Organización de las Naciones Unidas.

La oración se empleó con determinada reserva al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se describían los planes para la creación de las Naciones Unidas y los Pactos de Bretton Woods debido a la asociación negativa resultante del descalabro de la Sociedad de Naciones.

El empleo más extenso y reciente de esta expresión se produce sobre todo con el final de la Guerra Fría. Los presidentes Mijaíl Gorbachov y George H. W. Bush emplearon el término para intentar acotar la naturaleza de la posguerra fría y el espíritu de colaboración que se procuraba materializar entre las grandes potencias.

En una referencia a las hostilidades en Irak y Kuwait, la gaceta Time del veintiocho de enero de mil novecientos noventa y uno expresó: “Mientras caían las bombas y se disparaban los misiles, las esperanzas de un nuevo orden mundial cedieron sitio al desorden común”. Añadió: “Nadie debe forjarse ilusiones pensando que el nuevo orden mundial, del que tanto alarde se hace, se ha establecido o bien está cerca.”

En un informe en la gaceta The World and I de enero de mil novecientos noventa y uno, un conjunto de peritos examinaron “las políticas exteriores que van brotando entre las superpotencias y el efecto que seguramente tengan en el nuevo orden mundial”. El editor llegó a esta conclusión: “La historia nos lleva a meditar que en el mejor de los tiempos se puede pasar fácilmente de la paz a la guerra. La colaboración internacional, particularmente entre las potencias primordiales, es vital para una transición de éxito de la Guerra Fría a un nuevo orden mundial.”

Los illuminati -una sociedad segrega fundada en mil setecientos setenta y seis con la meta de fomentar ideas de la Ilustración- estuvieron supuestamente implicados en una conspiración que procuraba sustituir las monarquías absolutas y la preponderancia de la Iglesia por el "gobierno de la razón", que era la meta general de la ideología liberal, revolucionaria y también igualitaria dominante entre la intelectualidad de la temporada. Una vez que el complot se descubrió, el conjunto fue prohibido por el gobierno bávaro (mil setecientos ochenta y cuatro) y supuestamente se disolvió en mil setecientos ochenta y cinco.

Sin embargo, los documentos relacionados con la conspiración se publicaron, y se alertó de esta forma a la nobleza y al clero de Europa, lo que le dio a la conspiración una enorme publicidad y llevó a ciertos pensadores a sugerir que aún existía y que su objetivo era deponer a los gobiernos europeos.

Por servirnos de un ejemplo, Edmund Burke (mil setecientos noventa) le da alguna verosimilitud, si bien sin mentar particularmente cuál sería el conjunto responsable, y Seth Payson asevera -en mil ochocientos dos- que los illuminati aún existen.

Por consecuente, ciertos autores -por servirnos de un ejemplo, Augustin Barruel y John Robison- llegaron aun a sugerir que los Illuminati estaban tras la Revolución Francesa, sugerencia que Jean-Joseph Mounier rechaza en su libro de 1801 On the Influence Attributed to Philosophers, Free-Masons, and to the Illuminati on the Revolution of France ("Sobre la repercusión atribuida a pensadores, francmasones y también Illuminati con respecto a la Revolución Francesa", todavía no traducido al de España).

Posteriormente (mil novecientos tres) el servicio secreto ruso de la temporada publicó el renombrado pasquín Los protocolos de los sabios de Sion como una obra de publicidad antirrevolucionaria que incorporó prácticamente textualmente razonamientos encontrados en el Diálogo en el averno entre Maquiavelo y Montesquieu, un ataque -en mil ochocientos sesenta y cuatro- del legitimista componente Maurice Joly contra Napoleón III.

La tesis central de Los Protocolos es que, si se remueven las capas consecutivas que cubren o bien esconden las causas de los diferentes inconvenientes que afectan el planeta, se halla un conjunto central que los fomenta y organiza con el fin, primero, de destruir los gobiernos y órdenes sociales establecidos, y con el fin último de conseguir el dominio.

Ese contubernio central es un conjunto de judíos, que -conforme se asevera- controla tanto los campos financieros como diferentes fuerzas sociales que, por su parte, son los que -desde este punto de vista- provocan desorden y enfrentamiento social: los masones, los marxistas y los ácratas, entre otros muchos.

Nora Levin señala que los Protocolos disfrutaron de gran popularidad y grandes ventas en los años veinte y treinta. Se tradujeron a todos y cada uno de los idiomas de Europa y se vendían extensamente en los países árabes, en los U.S.A. y también Inglaterra.

Mas fue en Alemania, tras la Primera Guerra Mundial, donde tuvieron su mayor éxito. Allá se emplearon para explicar todos y cada uno de los desastres que ocurrieron en el país: el armisticio en la guerra, el apetito, la inflación, etc.

A partir de agosto de mil novecientos veintiuno, Hitler empezó a incorporarlos en sus alegatos, y se transformaron en lectura obligatoria en las salas alemanas una vez que los nacionalsocialistas llegaron al poder.

En el auge de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels (ministro de publicidad nacionalsocialista) proclamó: «Los protocolos de los sionistas son tan actuales el día de hoy como lo fueron el día en que fueron publicados por primera vez».​ En palabras de Norman Cohn, esto sirvió a los nazis como «autorización del genocidio».

Posteriormente, en USA, a lo largo del periodo del Riesgo Comunista, teóricos estadounidenses de la conspiración -tanto fundamentalistas cristianos como seculares anti-gobierno central- fueron abrazando y fomentando poco a poco más una percepción de la masonería, del liberalismo y de la "conspiración judeo-marxista" como la fuerza indicación de la ideología del "ateísmo estatal", "colectivismo burocrático" y "comunismo internacional". (En Estados Unidos esos términos por norma general se emplean por esos campos para referirse a, respectivamente, la Separación Iglesia-Estado; acción gubernativo en temas de seguridad social y organismos internacionales, como las Naciones Unidas)

 

Así, por servirnos de un ejemplo, comenzando en los mil novecientos sesenta, conjuntos como la John Birch Society y el Liberty Lobby dedicaron muchos de sus ataques a las Naciones Unidas como vehículo para crear "Un Gobierno Mundial", fomentando una situación de falta de confianza y aislacionismo con relación a ese organismo.

De manera adicional, Mary M. Davison, en su The Profound Revolution (mil novecientos sesenta y seis) trazó el origen de la presunta conspiración del Nuevo Orden Mundial a la creación del Sistema de Reserva Federal en Estados Unidos por un "conjunto de banqueros internacionales" que más tarde habrían creado el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en ese país como "gobierno en las sombras". Cabe estimar que en aquellas datas la oración "conjunto de banqueros internacionales" se comprendía en referencia a personas como David Rockefeller o bien a la familia Rothschild.

 

Posteriormente, y desde la década de mil novecientos setenta, Gary Allen mantiene que el término Nuevo Orden Mundial es empleado por una elite internacional segrega dedicada a la destrucción de todos y cada uno de los gobiernos independientes.

Con ese autor el mayor riesgo deja de ser la conspiración cripto-marxista y se convierte en la elite globalista que ciertos identifican con el atlantismo del Conjunto Bilderberg. Muchos de exactamente los mismos personajes -como Rockefeller- aún ocupan un papel central mas no ya como cripto-marxista sino más bien como una parte de un conjunto plutocrático y elitista,[​conjunto que controlaría tanto los gobiernos y sus instituciones -en especial las policías segregas- como organismos internacionales.

Un papel esencial en la generalización de esa percepción fue desempeñado por la trilogía satírica "The Illuminatus", de Robert Anton Wilson que, pese a ser una parodia de la paranoia de campos norteamericanos sobre las conspiraciones secretas y de que el propio autor ha dicho más de una vez que no pretende que sea tomada de verdad, llegó a tener repercusión, seguramente debido a que Wilson busca crear en el lector una fuerte duda sobre lo que es real y lo que no lo es, realizando curiosas teorías desde una mezcla de hechos históricos con hechos fabulosos, citando autores imaginarios, mas creíbles, con autores reales ya tanto obscuros como conocidos, mas en ocasiones tenuemente fuera de contexto. (Por servirnos de un ejemplo, citas de Isaac Newton sobre la alquimia y la orden de la Rosacruz que precisan cautelosa examinacion para determinar si son adecuadas y relevantes.)

Esta “popularidad” de la teoría se incrementó cuando -en mil novecientos noventa, poco tras la caída del Telón de Acero - el entonces presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, hizo múltiples referencias al Nuevo Orden Mundial.

Pese a que esas referencias fueron percibidas internacionalmente como estableciendo -en el contexto político de la data- los objetivos de la diplomacia de Estados Unidos - la llamada propuesta de la Pax Americana- muchos las comprendieron como una validación de la teoría de la conspiración del NOM.

Para muchos, los maquinadores son sencillamente un conjunto informe que incluye a todos y a cualquiera individuo(s) o bien organismo(s) percibido(s) como poderoso(s).

 

De esta manera, los participantes en la conspiración incluirían o bien podrían incluir -además de los mencionados:

 

1)  Capitalistas.

2)  Marxistas.

3)  Judíos.

4)  Illuminati.

5)  Masones.

6)  Infiltrados en la Iglesia católica.

7)  Los políticos y los gobiernos.

8)  Los Medios de Comunicación.

9)  Las Naciones Unidas

10) Los Extraterrestres. (Reptiloides, Grises, etc.)

 

Se asevera asimismo que muchas familias sobresalientes como, por poner un ejemplo, los Rothschild, los Rockefeller, los Morgan, los Kissinger y los DuPont, lo mismo que ciertos monarcas europeos, podrían ser esenciales miembros, en tanto que sostienen relaciones entre sí como con figuras de alto poder.

Organizaciones internacionales como los bancos centrales; o bien el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la UE y la Organización del Tratado del Atlántico Norte son citadas como componentes principales del NOM.

Por ejemplo, Émile Flourens, Ministro de Temas exteriores de Francia, denunció las premisas de la creación de la Sociedad de Naciones (predececesor de las Naciones Unidas) en un libro, señalando las influencías masónicas para crear un gobierno mundial. Gary H. Kah estima que los masones son la fuerza que se encuentra tras el plan de un gobierno mundial único, el Nuevo Orden Mundial.

Igualmente, los presidentes y primeros ministros de naciones son incluidos en la conspiración. Y, sin razonamientos más claros, asimismo los socialistas o bien marxistas - Por servirnos de un ejemplo, William F. Jasper, miembro de la John Birch Society, denunció la presunta pertenencia socialista o bien marxista de todos y cada uno de los secretarios generales de las Naciones Unidas, membresía que se toma como la participación de una futura dictadura mundial, una teoría semejante a las de John Coleman.

Consecuentemente, los partidarios de esta teoría sugieren que pueden aseverar hasta un punto quién es parte integrante de este conjunto. Absolutamente nadie puede determinar quién "no es" una parte del NOM.

Igualmente confusas -o bien extensas- son las especulaciones sobre quienes serían los líderes de la presunta conspiración. Conforme muchos de los proponentes de la teoría de la conspiración moderna, los Illuminati originales prosiguen existiendo y persiguen todavía el cumplimiento de ese nuevo orden.

Este conjunto uniría a los personajes más influyentes del planeta, los que se reúnen todos los años en alto secreto en las asambleas del Conjunto Bilderberg, guardados en todo instante por miembros de la CIA y el FBI (U.S.A.), el MI6 británico o bien la KGB, entre otros muchos. Entre sus asistentes frecuentes se hallan -nuevamente- David Rockefeller y "la familia Rotschild", al lado de la Reina de Noruega y los presidentes de corporaciones como General Motors, Pepsi o bien Chrysler.

Otros conjuntos que, con alguna popularidad en los E.U. hoy día, son percibidos como "líderes" en estos temas, se encuentran: “los sionistas”, “el gobierno”,los extraterrestres, los conjuntos plutocráticos, el conjunto Bilderberg, y, particularmente entre ámbitos religiosos protestantes y los católicos. (Papa incluido)

Esta última sugerencia ganó una renovada popularidad entre esos campos, cuando el conocido telepredicador protestante Pat Robertson aseveró, en su difundido libro New World Order (mil novecientos noventa y uno), que tanto Wall Street como el Sistema de Reserva Federal, el Council on Foreign Relations, el Conjunto Bilderberg y la Comisión Trilateral organizan la conspiración a fin de asistir al Anticristo.

En esta área —más allí del aparente deseo de dominación mundial— semeja haber todavía más confusión. Las sugerencias van desde la implantación del reino del Anticristo, la cosecha de energía de los humanos, etc., hasta la pura ambición sin límites y el hecho de sostener a la enorme mayoría sometidos y trabajando en provecho de los maquinadores (ver, por ejemplo: Zeitgeist). No obstante, cualquiera que sea ese gran objetivo final, seria indispensable primero imponer un gobierno mundial.

Así, el llamado "proceso de globalización", empezado a principios del siglo veinte en todo el planeta, sería una de las varias facetas del establecimiento progresivo de este nuevo orden.

Y, para conseguir ese nuevo orden, los maquinadores procuran sostener al resto tanto en la ignorancia de la conspiración como divididos entre ellos. Para lo que promueven disensiones y enfrentamientos, yendo tan lejos como a incorporar actos terroristas a fin de inculpar inocentes. Creando de esta manera, por una parte, esa división entre las víctimas de la conspiración y, por el otro, una situación que facilita la implementación de medidas represivas y dictatoriales. (ver, por ejemplo: Movimiento por la verdad del 11-S y Loose change)

En adición los maquinadores dispondrían -y usarían- una serie de programas, actividades y armas, cuyo empleo se extendería desde el traspaso secreto de armas usuales o bien avanzadas a regímenes o bien organizaciones que son en público presentados como contrincantes o bien contrincantes de Estados Unidos, pasando por formas segregas de vigilancia sobre la totalidad de la población, el control mental de la misma y el empleo de “controlados” -individuos bajo la repercusión de semejantes técnicas-; la investigación y desarrollo de armas que controlan el tiempo ciertas cuales podrían ser de origen extraterrestre y la diseminación de enfermedades como el sida.

 

Según Jensen y Hsieh la teoría del NOM se identifica por tener una visión prácticamente apocalíptica del planeta, que conceptúa los inconvenientes y tentativa de solución en concepto de un mal (todo aquello con lo que no están conformes) y bien (todo cuanto admiten) absolutos, fuerzas que van inevitablemente a una confrontación final, en la que -con frecuencia, mas no siempre y en todo momento- las acciones de los fieles van a tener un papel definitivo.

Según Barkun, los proponentes de la visión cometen 2 errores: la “falacia furtiva” y la “fusión paranoica”, consistente en la absorción de miedos de cualquier fuente. Los dos fallos se combinan en la visión de un planeta en el que todos y cada uno de los inconvenientes son producto de conspiraciones en vez de fuerzas sociales, políticas y económicas que discuten y se confrontan claramente y que a veces llegan a pactos.

 

Mark C. Partridge -uno de los editores de la gaceta “Diplomatic Courier” -apreciando que el nacionalismo ha estado en ascenso, que tanto Rusia como China han reafirmado sus respectivas independencia y poder, que las tentativas de avanzar a un ordenamiento (gobernanza) común o bien mundial han fallado notoriamente, que las Naciones Unidas semejan inútiles de sostener paz, progreso y estabilidad entre las naciones, etc,- se declara incrédulo de que tal ordenanamiento común a nivel del mundo pudiese hacerse realidad ya antes de 2 siglos.

Otros incrédulos arguyen que la teoría de la conspiración lleva a la población a la desesperación, cinicismo y modos de meditar confusos. Berlet (entre otros muchos) arguye que semejantes teorías favorecen movimientos populistas de derecha, los que desvían la atención de los auténticos Crímenes de Estado y sus causas institucionales.

Movimientos populistas de derecha pueden ocasionar grave daño a una sociedad por el hecho de que ellos a menudo popularizan la xenofobia, el autoritarismo, la demonización o bien culpabilización de las víctima y el conspiracionismo. Ellos pueden captar los políticos moderados a adoptar esas ideas a fin de captar los votantes, legitimando actos de discriminación (o bien aun violencia) y abriendo la puerta a fin de que conjuntos derechistas revolucionarios, como el fascismo, puedan reclutar desde movimientos populistas reformistas.(Berlet, op. cit)

Temores afines han sido expresados por estudiosos asociados con el FBI. Esos autores sugieren gran cuidado al instante de aplicar las leyes con relación a esos conjuntos, en la medida que los miembros de exactamente los mismos podrían percibir como enormemente opresivas o bien violentas acciones por la parte de los representantes de la ley que otros ciudadanos consideran normales (por poner un ejemplo, la petición de permisos, aun el consultar el porqué un vehículo carece de matrícula o bien patente, ha llevado al asesinato de policías por la parte de quienes se consideran “independientes” del gobierno).

Esos autores aprecian que ciertos han sugerido que las acciones de las fuerzas de la ley empeoraron la situación en situaciones como las de Ruby Ridge (mil novecientos noventa y dos) y Waco (mil novecientos noventa y tres), etcétera. En consecuencia el FBI emplea hoy día una aproximación de "reducción de tensión" en ese género de situaciones.

Esas observaciones han llevado a ciertos a manifestar preocupación por que estas teorías podrían llevar a individuos o bien conjuntos a practicar una “resistencia” que podría extenderse desde el hacktivismo patriótico al Asesinato selectivo y el magnicidio y el Terrorismo por actos personales (como probablemente sean los Ataques con carbunco en dos mil uno -incluyendo el ataque suicida como en el caso del Atentado aéreo en Austin de dos mil diez- pasando por el semi-organizado -o bien organizado por conjuntos reducidos y apartados, como en el caso de Timothy McVeigh; la Conspiración terrorista de los supremacistas blancos (dos mil dos) y la Conspiración del gas venenoso (dos mil tres) - a las organizadas por organizaciones extremistas propiamente semejantes, en lo que ciertos temen se conviertan las organizaciones de conjuntos paramilitares en Estados Unidos -.(ver asimismo Bree Olson, Britney Young y Sandy Sweet)

Esos miedos se han acrecentado con la divulgación de Los Diarios Turner (mil novecientos setenta y ocho), novela que claramente fomenta la revuelta contra el gobierno de Estados Unidos y una guerra racial con la pretensión de quitar “todas las razas no blancas” (incluyendo las hispanas) en el mundo entero. Esa novela ha sido asociada a múltiples hechos violentos, el más notable es el atentado de Oklahoma City en mil novecientos noventa y cinco.

La crítica a las actitudes que ciertos entusiastas de la teoría de la conspiración del NOM viene no solo de observadores externos. A pesares que semejantes proponentes se presentan como profesando el libertarianismo, muchos de los partidarios son asimismo claramente supremacistas, “eliminacionistas” y “dominionistas”.

The wall

 

  LAS TEORIAS DE LA CONSPIRACION  

Una de las teorías conspirativas más extendidas asevera que los atentados del once de septiembre de dos mil uno fueron favorecidos por la administración de George Bush, con el objetivo de que USA tuviese una disculpa para comenzar las guerras contra Afganistán y también Irak, fomentar limitaciones de derechos civiles en el país (Acta Patriótica) y también comenzar programas de espionaje a gran escala.

Una teoría de la conspiración o bien teoría conspirativa puede definirse como la tentativa de explicar un evento o bien una cadena de sucesos, sucedidos o bien aún por acontecer, así sea percibidos o bien reales, generalmente de relevancia política, social, económica o bien histórica, a través de la existencia de un conjunto secreto poderosísimo, extenso, de larga duración y, en general, avieso.

La hipótesis general de las teorías conspirativas es que acontencimientos esenciales en la Historia han sido controlados por manipuladores que organizan los sucesos desde «detrás de escena» y con motivos deplorables.

Es preciso apuntar que el término «conspiración» es muy precedente al término «teoría conspirativa», y la existencia de conspiraciones está bien probada en la Historia, el Derecho Penal, las leyes penales y sentencias de los tribunales.

Esto ilustra el hecho de que la conspiración es y ha sido un comportamiento humano real y usual, al tiempo que la valía del más reciente término de «teoría conspirativa» está abierta al discute.

Dado que hechos que han tenido sitio por causa de una conspiración históricamente probada son sencillamente explicados como debidos a «conspiraciones», «complots», etcétera, el término «teoría de conspiración» por norma general se emplea para resaltar la presunta falta de justificación epistémica conveniente de una explicación,[5]​ resaltando, generalmente, su carácter de explicación «alternativa» a las «oficiales» o bien a la ofrecida por las autoridades, y evaluándola como especulativa, falsa o bien intencionada por motivos no legítimos.

El término «teoría conspirativa» se utiliza como descripción, para ciertos neutral, de cualquier afirmación de conspiración. «Conspirar» significa «unirse en secreto pacto con la intención de realizar un acto ilegal o bien indigno o bien para emplear tal medio para realizar un fin ilícito».

No obstante, el término «teoría conspirativa» asimismo se utiliza para apuntar un género narrativo que incluye una extensa selección de razonamientos (no necesariamente relacionados) en favor de la existencia de grandes conspiraciones que de ser ciertas tendrían profundas implicaciones sociales y políticas.

El primer empleo registrado de la expresión «teoría conspirativa» data de mil novecientos nueve. Originalmente, se trataba de un término neutral, mas, a lo largo de los avatares políticos de la década de mil novecientos sesenta, el término adquirió su actual sentido despectivo. El término ingresó en un suplemento al Oxford English Dictionary a inicios de mil novecientos noventa y siete.

En un ensayo de Daniel Pipes, según él, «adaptado de una investigación listo para la CIA», se procura identificar las opiniones que distinguen la mentalidad conspirativa de patrones más usuales de pensamiento:

  • las apariencias engañan;
  • las conspiraciones conducen la Historia;
  • nada es al azar;
  • el oponente siempre y en todo momento gana;
  • poder, fama, dinero y sexo dan cuenta de todo.

 

El término «teoría conspirativa» es utilizado por académicos establecidos y en cultura popular para identificar un género de folclore afín al de una historia legendaria urbana, en especial un relato explicativo que se edifica con fallos metodológicos particulares.

El término asimismo se utiliza peyorativamente para desechar afirmaciones que se consideran mal concebidas, obsesas, sin fundamento, peculiares, irracionales o bien no merecedoras de consideración seria. Por servirnos de un ejemplo, los términos «chiflado conspirativo» y «teorizador conspirativo» se emplean a veces peyorativamente. Ciertos que sostienen teorías o bien especulaciones que son tildadas de «teorías conspirativas» rechazan el término por prejuicioso.

El hecho de que una afirmación conspirativa particular pueda tildarse de teoría conspirativa de forma ecuánime o bien neutral produce polémica. La teoría conspirativa se ha vuelto un término de alta carga política, y la fuerte crítica de los «teorizadores conspirativos» por la parte de académicos, políticos, sicólogos y medios supera las líneas políticas tradicionales de derecha y también izquierda.

El académico estadounidense Noam Chomsky contrasta la teoría conspirativa como aproximadamente lo opuesto al análisis institucional, el que se enfoca básicamente en el comportamiento público en un largo plazo de instituciones conocidas en público, conforme se registra, por poner un ejemplo, en documentos académicos o bien reportes de medios, en vez de alianzas segregas de individuos.

Hay quienes mantienen que Elvis Presley fingió su muerte y que ha sido visto después del día de su fallecimiento, el dieciseis de Agosto de mil novecientos setenta y siete, en diferentes lugares.

 

Evaluación de la valía de teorías conspirativas

Tal vez el aspecto más controvertible es el inconveniente de decidir la veracidad de una teoría conspirativa particularmente al punto de satisfacer tanto a sus proponentes como a sus opositores. Las acusaciones particulares de conspiración cambian extensamente en su verosimilitud, mas pueden aplicarse ciertos estándares comunes para valorar el valor de veras probable en todos y cada caso particular:

  • Navaja de Ockham: ¿es el relato alternativo más, o bien menos, probable que el relato establecido?
  • Metodología: ¿están bien construidas las pruebas ofrecidas en favor del razonamiento, esto es, utilizando una metodología concluyentes? ¿Existe algún estándar claro para determinar qué patentiza probaría o bien rebatí la teoría?
  • Delatores: ¿cuántas personas (y de qué tipo) han de ser maquinadores fieles?

 

Algunas de estas pruebas pueden tener lados negativos asimismo. Por poner un ejemplo, una aplicación excesiva de la «navaja de Occam» puede llevar a la aceptación de visiones de la historia «sobresimplificadas».

También, como un ejemplo de los «delatores», puede argumentarse contra la teoría de que «el cáncer es un hongo de forma fácil curable» que «sería preciso sostener bajo control las investigaciones de un número demasiado elevado de médicos y oncólogos, con lo que tarde que temprano alguno de ellos revelaría la verdad».

A menudo se objeta la aseveración de que la no existencia de conspiración alguna se prueba con la carencia de filtraciones o bien acusadores. Dado el éxito del gobierno británico en hacer que miles y miles de personas sostuvieran la Operación MK Ultra en secreto (y de este modo asegurar que no pudiese publicarse ninguna historia fiable de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de mil novecientos setenta), obviamente esto no es un indicador fiable. Además de esto, la existencia de acusadores no se acostumbra a demandar en teorías conspirativas oficiales.

 

Conspiraciones verificadas

  • ODESSA (del alemán Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen, Organización de Viejos Miembros de la SS) fue una presunta red de cooperación segrega desarrollada por conjuntos nazis para asistir a escapar a miembros de la SS desde Alemania a otros países donde estuvieran a salvo, particularmente a América Latina. La organización fue usada por el prosista Frederick Forsyth en su obra de mil novecientos setenta y dos The Odessa Archivo, basada en hechos reales, lo que le dio una enorme influencia mediática. Por otra parte, el mayor estudioso, perseguidor y encargado de informar sobre la existencia y misión de esta organización fue Simon Wiesenthal, un judío austriaco superviviente al Holocausto, quien se dedicó a encontrar exnazis para llevarlos a juicio. La historiadora Gitta Sereny escribió en su libro Into That Darkness (mil novecientos setenta y cuatro), basado en entrevistas con el ex--comandante del Campo de exterminio de Treblinka, Franz Stangl, que ODESSA jamás existió. Escribió: «Los fiscales en la Autoridad Central de Ludwigsburg para la investigación de crímenes nazis, que sabían exactamente de qué forma han sido financiada en la postguerra las vidas de determinados individuos en nuestros días en Sudamérica, han buscado entre miles y miles de documentos desde el comienzo hasta el final, mas aseveran que son completamente inútiles de autenticar la existencia de ‘Odessa’. No es que esto importe: efectivamente existieron múltiples géneros de organizaciones de ayuda a los nazis tras la guerra — habría sido sorprendente que no las hubiera habido».
  • El proyecto MK Ultra —a veces asimismo conocido como programa de control mental de la CIA— fue el nombre en clave dado a un programa secreto y también ilegal desarrollado y ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia de los U.S.A. (CIA) para la experimentación en humanos. Estos ensayos en humanos estaban destinados a identificar y desarrollar nuevas substancias y procedimientos para usarlos en interrogatorios y torturas, con la intención de desgastar al individuo y forzarlo a confesar desde técnicas de control mental. Fue organizado por la División de Inteligencia Científica de la CIA en coordinación con el Cuerpo Químico de la Dirección de Operaciones Singulares del Ejército de E.U.
  • La CIA ha estado implicada en múltiples operaciones en el tráfico de drogas. Ciertos de estos informes aseveran que la patentiza del Congreso que señala que la CIA trabajó con conjuntos que se sabía que estaban implicados en el tráfico de drogas, con lo que estos conjuntos se les dio información de utilidad y de apoyo material, a cambio de dejar que sus actividades delincuentes prosiguieran, y de obstruir o bien impedir su arresto, acusación y encarcelamiento por las agencias policiales estadounidenses.

Teorías conspirativas en la ficción

Dado su potencial trágico, las conspiraciones son un tema popular en novelas o bien películas de acción y ciencia ficción. Una historia compleja se rearregla como obra ética en la que gente desalmada genera sucesos malos y gente buena identifica a aquellas personas y las vence. Estas teorías conspirativas falsas ofrecen narraciones claras y también intuitivas en las que el complot de los maquinadores encaja de manera estrecha en las necesidades tráficas del complot de la historia. Como se mentó previamente, el aspecto cui bono de las teorías conspirativas asemeja un factor de historias de misterio: la busca de un posible motivo oculto.

  • Dr. Strangelove es una comedia de mil novecientos sesenta y cuatro sobre la incredulidad cara el enfrentamiento nuclear moderno. El fin del planeta se precipita por los engaños del General Jack D. Ripper, quien está a cargo de un ala aérea nuclear del Mando Aéreo Estratégico. El General Ripper piensa que hay una conspiración marxista que amenaza con «minar y purificar» los «preciosos fluidos corporales» de los estadounidenses con agua fluorizada.
  • Conspiracy Theory es una película de suspense de mil novecientos noventa y siete sobre un chofer de taxi (interpretado por Mel Gibson) que publica un folleto de noticias en el que discute lo que sospecha ser conspiraciones del gobierno, resultando que una de ellas es cierta (probablemente inspirada en el proyecto MK ultra).
  • En Bones, serie de la cadena estadounidense Fox, el personaje de Jack Hodgins muestra en reiteradas ocasiones ser seguidor de la teoría conspirativa.

 

Igualmente, se han sugerido teorías conspirativas, o bien hipótesis de conspiración, en busca de develar el misterio de la anónima identidad del homicida en serie Jack el Destripador. La más difundida de estas se debió al escritor inglés Stephen Knigth, y fue postulada en el ensayo "Jack the Ripper. The final solution", que vio la luz pública en mil novecientos setenta y seis.

Acá se propugnó que el cirujano de la Corona, doctor William Gull, fungió de ejecutor, secundado por un abanico de masones sobresalientes. En tal versión, las víctimas del verdugo serial habrían coaccionado a la monarquía, conminando difundir que (como fruto de los idilios entre una plebeya y el príncipe Albert Víctor) había nacido una pequeña bastarda con derechos al trono británico. Al médico imperial se le habría encargado atemorizar a las chantajistas, mas no matarlas. Sin embargo, un exceso de celo, aunado al brote de una enfermedad mental, acabó transformando al insigne galeno en el monstruo que la posteridad conoce con el mote de Jack the Ripper. Tal forma, en síntesis, la denominada: "teoría de la conspiración monárquico-masónica".

 

Uso del término «teoría conspirativa» por Popper

En su trabajo de 2 volúmenes Las sociedades abiertas y sus oponentes, 1938–1943, Karl Popper utiliza el término «teoría conspirativa» para criticar las ideologías que conducen al fascismo, nacionalsocialismo y comunismo.[cita requerida] Popper arguye que el totalitarismo estuvo fundado en «teorías conspirativas» que recurrían a complots imaginarios conducidos por escenarios paranoides predicados en el tribalismo, o bien racismo.

No arguye contra la existencia de conspiraciones rutinarias (como se sugiere incorrectamente en mucha de la literatura siguiente). Aun, utiliza el término «conspiración» para describir la actividad política ordinaria en la Atenas tradicional de Platón, quien es el objetivo principal de ataque en la obra.

En su crítica a los totalitarios del siglo veinte, Popper escribe: «No deseo dar a comprender que las conspiraciones jamás ocurren. A la inversa, son fenómenos sociales típicos».

En otro capítulo, añade: «Las conspiraciones ocurren, hay que aceptarlo. Mas el hecho señalado que, pese a la ocurrencia de conspiraciones, rebatirá la teoría conspirativa es que pocas de estas conspiraciones son por último triunfantes. Los maquinadores raras veces consuman su conspiración».

Popper plantea la expresión «teoría conspirativa de la sociedad» para criticar la metodología de los que considera engañados por el «historicismo» (la reducción de la historia a una evidente y también ingenua distorsión por medio de un análisis crudamente elaborado, predicado en una agenda llena de suposiciones insensatas).

Karl Popper arguye que la ciencia se escribe como un conjunto de hipótesisfalsables; aquellas teorías y afirmaciones que no aceptan ninguna posibilidad de falsación son consideradas metafísicas o bien no científicas. Críticos de teorías conspirativas arguyen a veces que muchas de ellas no son falsables y por esta razón no pueden ser científicas. Esta acusación es de manera frecuente adecuada, y es consecuencia de la estructura lógica de determinadas clases de teorías conspirativas. Estas toman la manera de aseveraciones existenciales, aduciendo la existencia de alguna acción o bien objeto sin precisar el lugar o bien instante en el que puede observarse. La carencia de observación del fenómeno es el resultado de buscar en el sitio equivocado (esto es, de ser engañado por la conspiración), lo que vuelve imposible cualquier demostración de que la conspiración no existe.

Sin embargo, el empleo de la falsabilidad como criterio para distinguir entre ciencia y no ciencia ha sido criticado por un buen número de académicos. Entre ellos resaltan los una vez estudiantes de Popper: Thomas Kuhn, Paul Feyerabend y también Imre Lakatos, que arguyen que ninguna teoría es falsable en el sentido de Popper, y que como consecuencia Popper representa equivocadamente el proceso real de descubrimiento científico.

 

Conspiracionismo

Las teorías conspirativas frecuentemente no se toman con seriedad debido a que muchas de ellas, prácticamente por definición, carecen de patentiza verificable. Otros, por otra parte, protestan contra la práctica de mentar solamente las teorías conspirativas más absurdas, obviando las teorías conspirativas que han resultado ciertas (como la conspiración para matar a Kennedy o bien el Holocausto). Esto conduce a el interrogante de qué mecanismos podrían existir en la cultura popular que lleven a la invención y diseminación siguiente de teorías conspirativas.

En busca de contestaciones a tal pregunta, la teoría conspirativa se ha vuelto un tema de interés para sociólogos, sicólogos y especialistas en folclore desde por lo menos la década de mil novecientos sesenta, cuando el homicidio del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy provocó una contestación del público sin precedentes dirigida contra la versión oficial del caso conforme lo expuso el Reporte de la Comisión Warren.

El informe de dicha comisión ha sido contradicho por el Comité Escogidos de la Cámara sobre Asesinatos, establecido en mil novecientos setenta y seis, que en su informe final concluye que el presidente John F. Kennedy fue seguramente asesinado a resultas de una conspiración. Así, resulta que, en este caso específico, fueron los que rechazaron el informe de la Comisión Warren los que llevaban razón.

Una visión del planeta que aparentemente tiene como centro teorías conspirativas en el desarrollo de la historia se llama a veces como «conspiracionismo». El historiador Richard Hofstadter señaló el papel de la paranoia y el conspiracionismo durante la historia de U.S.A. en su ensayo The Paranoid Style in American Politics, publicado en mil novecientos sesenta y cuatro. El tradicional de Bernard BailynThe Ideological Origins of the American Revolution (mil novecientos sesenta y siete) hace apreciar que en U.S.A. puede encontrarse un fenómeno afín a lo largo del tiempo que antecedió a la independencia estadounidense.

El término «conspiracionismo» fue popularizado por el académico Frank P. Mintz en la década de mil novecientos ochenta. El trabajo académico en teorías conspirativas y conspiracionismo presenta un rango de hipótesis como base de estudio del género. Entre los primordiales académicos del conspiracionismo se encuentran: Richard Hofstadter, Karl Popper, Michael Barkun, Robert Alan Goldberg, Daniel Pipes, Mark Fenster, Frank P.Mintz, Carl Sagan, George Johnson y Gerald Posner.

A lo largo de la historia humana, ciertos mandatarios políticos y económicos «han sido» auténticamente la causa de enormes cantidades de muerte y miseria, y en ciertas ocasiones se vieron implicados en conspiraciones, al paso que ahora fomentan teorías conspirativas sobre sus objetivos. Hitler y Stalin serían meramente los ejemplos más prominentes; ha habido abundantes más.

En ciertos casos ha habido afirmaciones acusadas de ser teorías conspirativas que entonces mostraron tener alguna base en los hechos (para ejemplos, ver abajo «Conspiraciones verificadas»).

La idea de que la historia misma está bajo control por grandes y durables conspiraciones es desechada por el historiador Bruce Cumings:

El término «conspiracionismo» se utiliza en el trabajo de Michael Kelly, Chip Berlet y Matthew N. Lyons.

«El conspiracionismo es una forma narrativa particular de articular un chivo expiatorio, la que enmarca oponentes satanizados como una parte de un amplio y también incisivo razonamiento contra el bien común, al tiempo que valora el chivo expiatorio como un héroe para la alarma resonante».

 

Argumentos generales contra el conspiracionismo

Los razonamientos contra el conspiracionismo no acostumbran a dirigirse a probar que está siempre y en todo momento equivocado ni a examinar si posiblemente acierte por lo menos en ocasiones, sino más bien a, aparentemente, examinar los mecanismos sicológicos por los que aparece. Esto, a juicio de ciertos, quita legitimidad al mismo término de «conspiracionismo» y a los razonamientos «contra el conspiracionismo».

Muchas personas tienden a contestar a sucesos o bien situaciones que han tenido un impacto sensible en ellos tratando de darles sentido, típicamente en términos espirituales, morales, políticos o bien científicos. Sucesos que semejan resistirse a semejantes interpretaciones pueden provocar que el sujeto busque con más prisa un significado, hasta el momento en que alcance uno que sea capaz de ofrecerle al sujeto inquisidor la satisfacción sensible requerida.

En otras ocasiones, el desarrollo de secuencias complejas de sucesos, como fenómenos políticos, son explicables, mas no en términos simples. Las teorías conspirativas son de forma frecuente preferidas por las personas como modo de comprender lo que pasa a su alrededor sin lidiar con las complejidades de la historia o bien interacción política.

Como historiador sociológico, Holger Herwig halló, estudiando explicaciones alemanas para el origen de la Primera Guerra Mundial, que «aquellos sucesos que son más esenciales son más bastante difíciles de comprender por el hecho de que atraen la mayor atención de inventores de mitos y charlatanes».

Este proceso normal de busca de una explicación satisfactoria podría desviarse por diferentes influencias. Al nivel del individuo, las necesidades sicológicas apremiantes pueden influir el proceso de tal modo que ciertas de nuestras herramientas mentales universales pueden imponer 'puntos ciegos' epistémicos. A nivel de conjunto o bien sociológico, los factores históricos pueden efectuar el proceso de asignar significados satisfactorios aproximadamente conflictivos.

Alternativamente, las teorías conspirativas pueden surgir cuando la patentiza libre en el registro público no se corresponde con la versión común o bien oficial de los sucesos. En este sentido, las teorías conspirativas pueden servir a veces para destacar 'puntos ciegos' en las interpretaciones comunes o bien oficiales de los sucesos.

 

Orígenes psicológicos

Para ciertos sicólogos, una persona que cree en una teoría conspirativa tiende a opinar en otras; una persona que no cree en una teoría conspirativa tiende a no pensar en otra. Esto puede deberse a diferencias en la información en que se fundamentan las partes para elaborar sus conclusiones.

Existen sicólogos que piensan que la busca de significado es común en el conspiracionismo y en el desarrollo de teorías conspirativas, y que puede ser suficientemente fuerte para llevar sola a la primera formulación de la idea[cita requerida]. Una vez concebida, el corte de confirmación y la evasión de discordancia cognitiva pueden fortalecer la creencia. En un contexto donde una teoría conspirativa se ha vuelto popular en un conjunto social, el reforzamiento comunal puede del mismo modo jugar un papel.

Investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Kent (R. Unido) sugieren que las personas pueden ser influidas por teorías conspirativas sin ser siendo conscientes de que sus actitudes han alterado. Tras leer teorías conspirativas populares sobre la muerte de Diana de Gales, participantes en este estudio estimaron apropiadamente qué tanto las actitudes de sus pares habían alterado, mas infravaloraron significativamente qué tanto sus actitudes habían alterado para volverse más en favor de las teorías conspirativas. Los autores concluyen que las teorías conspirativas pueden por ende tener un 'poder escondido' para influir las opiniones de las personas.

Psicólogos humanistas mantienen que, pese a que el conciliábulo tras la conspiración es prácticamente siempre y en todo momento percibido como hostil, frecuentemente la idea de la teoría conspirativa tiene un factor de calma para sus fieles. Esto se debe, en parte, a que es más consolador meditar que las dificultades y trastornos en los temas humanos son creados por los humanos mismos en vez de por factores que escapan al control humano.

La creencia en una conspiración es un dispositivo mental que el fiel emplea para asegurar a sí mismo que determinados hechos y circunstancias no son producto del azar, sino más bien producidos por una inteligencia humana. Si un conciliábulo está implicado en una secuencia de sucesos, siempre y en todo momento existe la esperanza, si bien enclenque, de ser capaz de interferir en los actos del conjunto maquinador, o de unirse al conjunto y ejercer un tanto de ese poder.Finalmente, la creencia en el poder de una conspiración es una aseveración tácita de la dignidad humana —una aseveración, con frecuencia inconsciente, mas precisa, de que el hombre no es un ser absolutamente indefenso, sino es responsable, por lo menos en determinada medida, de su destino.

Algunos historiadores han señalado el factor de proyección sicológica en el conspiracionismo; esto es, la atribución a los presuntos «conspiradores» de peculiaridades indeseables del ser. Richard Hofstadter, en su ensayo The Paranoid Style in American Politics, asevera que:

Hofstadter asimismo apreció que la «libertad sexual» es un vicio habitualmente atribuido al conjunto objetivo del conspiracionista, apreciando que «muy de forma frecuente las fantasías de verdaderos fieles revelan fuertes escapes sadomasoquistas, vívamente expresados, por poner un ejemplo, en el deleite de antimasones con la atrocidad de castigos masónicos».

Psicología clínica

Para individuos parcialmente poco comunes, una compulsión obsesiva a opinar, probar o bien reiterar una teoría puede señalar una o bien más de múltiples enfermedades sicológicas bien comprendidas y otras hipotéticas: paranoia, negación, esquizofrenia, síndrome del planeta ruin.

MATERIAL DE CONSULTA

  • American Heritage Dictionary, "Conspiracy theory"
  • Barkun, Michael: A Culture of Conspiracy: Apocalyptic Visions in Contemporary America. Berkeley: University of California Press, dos mil tres. ISBN 0-quinientos veinte-veintitres mil ochocientos cinco-2
  • Camacho, Santiago (dos mil seis). La conspiración de los Illuminati. La Esfera de los Libros. España: , ISBN ocho mil cuatrocientos noventa y siete millones trescientos cuarenta y cuatro mil cuatrocientos cinco.
  • Chase, Alston: Harvard and the Unabomber: The Education of an American Terrorist. Nueva York: W. W. Norton & Company, dos mil tres. ISBN 0-trescientos noventa y tres-dos mil dos-9
  • Estulin, Daniel: La auténtica historia del Club Bilderberg. Barcelona: Planeta, dos mil cinco. ISBN ocho mil cuatrocientos ochenta y cuatro millones quinientos treinta y mil quinientos setenta.
  • Estulin, Daniel (dos mil siete). Los Secretos del Club Bilderberg. Planeta. . Barna. ISBN ocho mil cuatrocientos ochenta y cuatro millones quinientos treinta y mil seiscientos ochenta y seis.
  • Fenster, Mark: Conspiracy Theories: Secrecy and Power in American Culture. Mineápolis (EE. UU.): University of Minnesota Press, mil novecientos noventa y nueve. ISBN 0-ocho mil ciento sesenta y seis-tres mil doscientos cuarenta y tres-X
  • Goldberg, Robert Alan: Enemies Within: The Culture of Conspiracy in Modern America. New Haven & Londres: Yale University Press, dos mil uno. ISBN 0-trescientos-nueve mil-5
  • Hofstadter, Richard: The Paranoid Style in American Politics and Other Essays. Nueva York: Alfred A.Knopf, mil novecientos sesenta y cinco. ISBN 0-seiscientos setenta y cuatro-sesenta y cinco mil cuatrocientos sesenta y uno-7
  • Johnson, George: Architects of Fear: Conspiracy Theories and Paranoia in American Politics. Los Ángeles: Jeremy P. Tarcher, mil novecientos ochenta y tres. ISBN 0-ochenta y siete mil cuatrocientos setenta y siete-doscientos setenta y cinco-3
  • Koch, Paul H.: Illuminati: los secretos de la secta más temida por la iglesia Católica al descubierto. Barcelona: Planeta, dos mil cinco, ISBN ocho mil cuatrocientos ocho millones sesenta y cuatro mil quinientos treinta y tres.
  • Koch, Paul H.: La historia oculta del planeta, Ediciones del Bronce, dos mil siete, ISBN ocho mil cuatrocientos ochenta y cuatro millones quinientos treinta y mil setecientos veinticuatro.
  • Koch, Paul H.: Illuminati: los secretos y conspiraciones de los Illuminati al descubierto. Barcelona: Planeta, dos mil cuatro, ISBN ocho mil cuatrocientos ocho millones cincuenta y cinco mil seiscientos ochenta y dos.
  • Melley, Timothy: Empire of Conspiracy: The Culture of Paranoia in Postwar America. Ithaca (EE. UU.): Cornell University Press, mil novecientos noventa y nueve. ISBN 0-ocho mil catorce-ocho mil seiscientos seis-8
  • Mintz, Frank P.: The Liberty Lobby and the American Right: Race, Conspiracy, and Culture. Westport (EE. UU.): Greenwood, mil novecientos ochenta y cinco. ISBN 0-trescientos trece-veinticuatro mil trescientos noventa y tres-X
  • Pipes, Daniel: Conspiracy: How the Paranoid Style Flourishes and Where It Comes from. Nueva York: The Free Press, mil novecientos noventa y siete. ISBN 0-seiscientos ochenta y cuatro-ochenta y siete mil ciento once-4
  • —: The Hidden Hand: Middle East Fears of Conspiracy. Nueva York: St. Martin's Press, mil novecientos noventa y ocho. ISBN 0-trescientos doce-diecisiete mil seiscientos ochenta y ocho-0.
  • Popper, Karl R.: The Open Society and Its Enemies. Princeton (EE. UU.): Princeton University Press, mil novecientos cuarenta y cinco. ISBN 0-seiscientos noventa y uno-mil novecientos sesenta y ocho-1
  • Posner, Gerald. mil novecientos noventa y tres. Case Closed: Lee Harvey Oswald and the Assassination of JFK. Nueva York: The Random House. ISBN 0-trescientos ochenta y cinco-cuarenta y siete mil cuatrocientos cuarenta y seis-6
  • Sagan, Carl: The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark. Nueva York: The Random House, mil novecientos noventa y seis. ISBN 0-trescientos noventa y cuatro-cincuenta y tres mil quinientos doce-X
  • Vankin, Jonathan y John Whalen: The ochenta Greatest Conspiracies of All Time. Nueva York: Citadel Press, dos mil cuatro. ISBN 0-ocho mil sesenta y cinco-dos mil quinientos treinta y uno-2
  • Conspiracism, Political Research Associates
  • Cziesche, Dominik; Jürgen Dahlkamp, Ulrich Fichtner, Ulrich Jaeger, Gunther Latsch, Gisela Leske, Max F. Ruppert (dos mil tres). «Panoply of the Absurd». Der Spiegel. Der Spiegel. Consultado el seis de junio de dos mil seis. La referencia emplea el factor obsoleto |coautores= (ayuda)
  • Parsons, Charlotte (dos mil uno). «Why we need conspiracy theories». BBC News: Americas. BBC. Consultado el veintiseis de junio de dos mil seis.
  • Meigs, James B. (dos mil seis). «The Conspiracy Industry». Popular Mechanics. Hearst Communications, Inc. Archivado desde el original el veintinueve de octubre de dos mil seis. Consultado el trece de octubre de dos mil seis.
  • Gerbic, Susan (dos mil diecisiete). «Robert Brotherton habla sobre las teorías conspirativas: “solo la punta del iceberg”». CSICop. Consultado el veintiuno de enero de dos mil dieciocho.
  • Julian Swann (dos mil cuatro). Barry Coward, ed. Conspiracies and Conspiracy Theory in Early Modern Europe: From the Waldensians to the French Revolution. Ashgate Publishing. ISBN setecientos cincuenta y cuatro millones seiscientos treinta y cinco mil seiscientos cuarenta y tres. La referencia usa el factor obsoleto |coauthor= (ayuda);|coautores= requiere |autor= (ayuda)
  • Peter Knight, ed. (dos mil tres). Conspiracy Theories in American History: An Encyclopedia. ABC-Clio. ISBN mil quinientos setenta y seis millones setenta y ocho mil ciento veinticuatro.
  • West, Harry G. and Todd Sanders (eds) Transparency and Conspiracy: Ethnographies of Suspicion in the New World Order. Durham: Duke University Press.

 

Literatura conspiracionista

  • Los protocolos de los sabios de Sion
  • Oriana Fallaci. La rabbia y también l'orgoglio, dos mil uno (La saña y el orgullo, la villa de Madrid, La Esfera de los Libros, dos mil dos).
  • Cuello Contreras, Joaquín. Conspiración para cometer el delito: Interpretación del Art. cuatro, i d. Barna. mil novecientos setenta y ocho. Editorial Bosch, sociedad anónima ISBN novecientos setenta y ocho-ochenta y cuatro-siete mil ciento sesenta y dos-setecientos doce-4
  • Orts Berenguer, Enrique. González Cussac, José Luis. Compendio de derecho penal: (parte general). Barna. dos mil ocho. Librería Tirant lo Blanch, SL ISBN novecientos setenta y ocho-ochenta y cuatro-nueve mil ochocientos setenta y seis-trescientos cuarenta y cuatro-7
  • Balsiger, David W. and Hables Y también. Sellier, Jr (mil novecientos setenta y siete). The Lincoln Conspiracy. Los Angeles: Schick Sun Classic Books. ISBN 1-cincuenta y seis mil ochocientos cuarenta y nueve-quinientos treinta y uno-5
  • Bryan, Gerald B.; Talita Paolini, Kenneth Paolini (dos mil) [1940]. Psychic Dictatorship in America. Paolini International LLC. ISBN 0-nueve millones seiscientos sesenta y seis mil doscientos trece-1-X. La referencia emplea el factor obsoleto |coautores= (ayuda)
  • Cooper, Milton William (mil novecientos noventa y uno). Behold a Pale Horse. Light Technology Publications. ISBN 0-novecientos veintinueve mil trescientos ochenta y cinco-veintidos-cinco.
  • Icke, David (dos mil cuatro). And the Truth Shall Set You Free: The 21st Century Edition. Bridge of Love. ISBN 0-nueve millones quinientos treinta y ocho mil ochocientos diez-cinco-nueve.
  • Levenda, Peter (dos mil cinco). Sinister Forces: Trilogy. Trine Day. ISBN 0-nueve millones setecientos cincuenta y dos mil novecientos seis-dos-dos.
  • Marrs, Texe (mil novecientos noventa y seis). Project L.U.C.I.D.: The Beast seiscientos sesenta y seis Universal Human Control System. Living Truth Publishers. ISBN 1-ochocientos ochenta y cuatro mil trescientos dos-dos-cinco.
  • Tudge, Robin, and James McConnachie (dos mil cinco). The Rough Guide to Conspiracy Theories. London: Rough Guides. ISBN 1-ochenta y cuatro mil trescientos cincuenta y tres-cuatrocientos cuarenta y cinco-2
  • Michel Bounan, Logique du terrorisme, Allia, Paris, dos mil tres.
  • Pelley, William Dudley (mil novecientos cincuenta). Star Guests: Design for Mortality. Noblesville, Indiana: Soulcraft Press.
  • Robertson, Pat (mil novecientos noventa y dos). The New World Order. W Publishing Group. ISBN 0-ocho mil cuatrocientos noventa y nueve-tres mil trescientos noventa y cuatro-tres.
  • Wilson, Robert Anton (dos mil dos). TSOG: The Thing That Ate the Constitution, Tempe, AZ: New Falcon Publications. ISBN 1-cincuenta y seis mil ciento ochenta y cuatro-ciento sesenta y nueve-2
  • Yallop, David A. (mil novecientos ochenta y cuatro). In God's Name: An Investigation into the Murder of Pope John Paul I. New York: Bantam Dell Publishing Group. ISBN 0-quinientos cincuenta y tres-cinco mil setenta y tres-7
  • York, Byron (dos mil cinco). The Vast Left Wing Conspiracy: The Untold Story of How Democratic Operatives, Eccentric Billionaires, Liberal Activists, and Assorted Celebrities Tried to Bring Down a President: and Why They'll Try Even Harder Next Time. New York: Crown Forum. ISBN 1-cuatro mil-ocho mil doscientos treinta y ocho-2
  • Conspiracies, Conspiracy Theories and the Secrets of 9/11, de Mathias Bröckers. Ve la conspiración como principio esencial entre colaboración y competición. Plantea una nueva ciencia de "conspirología".

 

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