ıllı Nuevo Orden Mundial (NWO) y Conspiranoias (2018)

NEW WORLD ORDER - ILUMINATIS - BILDERBERG - EXTRATERRESTRES - REPTILOIDES - APOCALISIS ZOMBIES - ANONYMOUS

ıllı Directorio de Archivos Secretos del NWO:

ıllı La Historia Oculta Sobre la Interminable Guerra Fría de Estadounidenses y Británicos con Rusia (wiki)

COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

planeta tierra

salud  ıllı La Historia Oculta Sobre la Interminable Guerra Fría de Estadounidenses y Británicos con Rusia (wiki) 


Tras décadas de retraso, las Naciones Unidas por último han liberado los ficheros de la Comisión de Crímenes de Guerra de la Segunda Mundial que estudió el Holocausto nacionalsocialista.


Entre las fuentes de esos ficheros sobre crímenes de guerra nazis efectuados por los gobiernos occidentales, se hallaban los asilados en el instante de la guerra, belgas, polacos y checoslovacos. El período temporal cubierto es de mil novecientos cuarenta y tres a mil novecientos cuarenta y nueve.


Washington y Londres habían intentado a lo largo de bastante tiempo detener la publicación. ¿Porqué...?


Podemos destacar que la publicación de los ficheros el mes pasado se le dio escasa cobertura mediática occidental. Sorprendentemente, tal vez, por el hecho de que la historia que se puede extraer de los documentos habla de una historia oculta de la Segunda Guerra Mundial, a saber, la connivencia sistemática entre los gobiernos americano y británico con el Tercer Reich nacionalsocialista.


Como se cuenta en el informe de Deutsche Welle sobre la publicación de los archivos:


Esta revelación apunta a algo más que un "conocimiento" entre los aliados occidentales de los crímenes de la era nacionalsocialista.


Apunta a algo más lamentable que es que la connivencia del Estado.


Esto asimismo explicaría por qué razón Washington y Londres eran reluctantes a poner a la predisposición del público los ficheros de la Organización de la Naciones Unidas sobre los crímenes de guerra.


A lo largo de bastante tiempo ha habido un discutido discute entre las naciones occidentales sobre por qué razón los EE.UU. y G. Bretaña, particularmente, no hicieron más para bombardear la infraestructura de los campos de exterminio nacionalsocialista y trenes.


Washington y Londres de manera frecuente han hecho la aseveración de que no lo hicieron por el hecho de que no conocieron la totalidad del horror perpetrado por los nazis hasta el final de la guerra, cuando se liberaron los centros de exterminio como Auschwitz y Treblinka - por el Ejército Colorado soviético, lo que debería observarse asimismo.


No obstante, lo que la última versión de los ficheros de las Naciones Unidas sobre el Holocausto muestra es que Washington y Londres eran en verdad muy siendo conscientes de la Solución Final nacionalsocialista en el que millones de Judíos europeos y pueblos eslavos se estaban asesinando sistemáticamente o bien erradicados en cámaras de gas.


Con lo que el interrogante nuevamente es:


Una contestación posible es que estos aliados occidentales eran completamente indiferentes cara las víctimas de los nazis.


El establishment de Washington y Londres fueron acusados de cobijar prejuicios antisemitas, como puede verse desde los escándalos cuando los dos gobiernos rechazaron miles y miles de asilados judíos europeos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, de hecho, mandando a muchos de ellos a la muerte bajo el régimen nacionalsocialista.


Sin excluir el factor precedente de despreocupación racista occidental, hay un segundo factor más inquietante.


Esta perspectiva remite a una concepción radicalmente diferente de la Segunda Guerra Mundial, en contraste con lo contado en las versiones oficiales occidentales.


En este relato histórico alternativo, el incremento del Tercer Reich nacionalsocialista fue fomentado de manera deliberada por los gobernantes norteamericanos y británicos como un baluarte en Europa contra la expansión del comunismo.


El colérico antisemitismo de Adolf Hitler solo era equiparable por aborrecer el marxismo y de los pueblos eslavos de la Unión Soviética. En la ideología nacionalsocialista, todos eran "Untermenschen" (subhumanos) susceptibles de ser erradicados en una "solución final".


Por tanto, cuando la Alemania nacionalsocialista atacó a la Unión Soviética y desempeñando su solución final desde junio de mil novecientos cuarenta y uno hasta finales de mil novecientos cuarenta y cuatro, no extraña entonces que los EE.UU. y G. Bretaña mostraran una curiosa renuncia a comprometer sus fuerzas militares plenamente para abrir un frente occidental.


Los aliados occidentales estaban aguardando a que la máquina de guerra nacionalsocialista hiciese lo que en un inicio estaba destinada a hacer:


Esto no desea decir que todos y cada uno de los mandatarios políticos estadounidenses y británicos compartiesen o bien siquiera eran siendo conscientes de esta visión estratégica implícita.


Los líderes como el presidente Franklin Roosevelt y el primer ministro Winston Churchill parecían auténticamente estar comprometidos a derrotar a la Alemania nacionalsocialista.


No obstante, sus puntos de vista individuales deben establecerse en un contexto de connivencia sistemática entre los intereses corporativos occidentales poderosos y la Alemania nacionalsocialista.


Allen Dulles, que trabajó para el bufete de Wall Street, Sullivan y Cromwell y que después dirigió la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, fue un jugador clave en la relación entre el capital de USA y la industria alemana.


Gigantes industriales americanos, como,


...invirtieron con fuerza en sus análogos industriales alemanes como,


El capital estadounidense, como el británico, por consiguiente, se integraron en la máquina de guerra nacionalsocialista y la dependencia de este último sobre el sistema de trabajo esclavo a lo preparado por la Solución Final.


Esto explicaría porqué los aliados occidentales hicieron poco para trastocar la infraestructura nacionalsocialista con su capacidad de bombardeo aéreo.


Considerablemente más concluyentes que la pura inercia o bien indiferencia debido al prejuicio racista cara las víctimas de los nazis, lo que surge es que la elite capitalista estadounidense y británica invirtieron en el Tercer Reich, eminentemente con el propósito de quitar a la Unión Soviética y cualquier clase de movimiento global auténticamente socialista.


El bombardeo de la infraestructura nacionalsocialista habría sido equivalente a la supresión de los activos occidentales.


Con este fin, en tanto que la guerra llegaba a su fin y la Unión Soviética parecía a puntito de terminar con el Tercer Reich sin ayuda, los estadounidenses y los británicos de manera tardía acentuaron sus sacrificios de guerra en Europa occidental y meridional.


El propósito era salvar uno de los activos sobrantes occidentales en el régimen nacionalsocialista.


Allen Dulles, el directivo de la que pronto se formaría Agencia Central de Inteligencia (CIA), se ocupó de asegurar el oro robado de Europa de nazis en una operación segrega famosa como Operación Sunrise.


La inteligencia militar británica MI6 asimismo estuvo implicada en el ahínco estadounidense furtivo para salvar activos nazis. La mala fe en los "aliados" soviéticos anunció la continuación de la Guerra Fría de forma inmediata siguiente a la Segunda Guerra Mundial.


Testimonio esencial y concluyentes de lo que ocurría se vio últimamente en una entrevista de la BBC a Ben Ferencz, el último fiscal estadounidense vivo que participó en los juicios de Nuremberg.


A los noventa y ocho años, Ferencz aún era capaz de rememorar con lucidez de qué manera se le sacó jugo por las autoridades estadounidenses y británicas a los resultados del juicio.


Ferencz citó al general estadounidense George Patton quien comentó inmediatamente antes de la entrega final del Tercer Reich a inicios de mayo de mil novecientos cuarenta y cinco, que dijo:


La franca expresión de Patton de animadversión profunda cara la Unión Soviética más que cara la Alemania nacionalsocialista fue consistente con la manera en que la clase dirigente de los EE.UU. británica había estado en connivencia con el Tercer Reich de Hitler en una guerra geoestratégica contra la Unión Soviética y los movimientos socialistas dirigidos por los trabajadores que brotaron en toda Europa y América.


En otras palabras, la Guerra Fría, que los EE.UU. y G. Bretaña se embarcaron en mil novecientos cuarenta y cinco no era más que una continuación de la política hostil cara Moscú, que estaba en marcha mucho ya antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial reventó en mil novecientos treinta y nueve, en forma de un espaldarazo a la Alemania nacionalsocialista.


Por diferentes razones, se hizo preciso para las potencias occidentales liquidar la máquina de guerra nacionalsocialista, así como la Unión Soviética.


Mas como se puede ver, los activos occidentales que radicaban en la maquinaria nacionalsocialista se reciclaron en la postura estadounidense y británica cara la Guerra Fría contra la Unión Soviética.


Es un legado realmente irrebatible de que los organismos de inteligencia militares estadounidenses y británicos se afianzaron y financiaron por activos previamente nazis.


La reciente publicación de los ficheros del Holocausto de la Organización de la Naciones Unidas - pese a la prevaricación estadounidense y británica a lo largo de muchos años - agrega más pruebas al análisis histórico que estas potencias occidentales eran de manera profunda cómplices de los crímenes monumentales del Tercer Reich nacionalsocialista.


Sabían sobre estos crímenes pues habían ayudado a facilitarlos. Y la complicidad deriva de la percepción occidental respecto a Rusia como un contrincante geopolítico.


Esto no es un mero ejercicio académico histórico. La complicidad occidental con la Alemania nacionalsocialista asimismo halla un corolario de la hostilidad en curso actual de Washington, G. Bretaña y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte cara Moscú.


La acumulación muy frecuente de fuerzas ofensivas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en torno a las fronteras de Rusia, la infinita rusofobia en los medios de prensa propagandística occidental, el bloqueo económico en forma de sanciones sobre la base de sutiles reclamaciones, todos de manera profunda arraigados en la historia.


La Guerra Fría de Occidente cara Moscú antecedió a la Segunda Guerra Mundial, siguió tras la derrota de la Alemania nacionalsocialista y persiste hasta hoy, con independencia del hecho de que la Unión Soviética ya no exista.


¿Porqué...? Pues Rusia es percibido como un contrincante contra la hegemonía capitalista anglo-estadounidense, como lo es China o bien cualquier otra potencia emergente que socave la hegemonía unipolar que se quiere.


La colusión británica con la Alemania nacionalsocialista halla su manifestación moderna de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en connivencia con el régimen neonazi en Ucrania y conjuntos terroristas yihadistas mandados en guerras de poder contra los intereses rusos en Siria y en otros lugares.


Los jugadores pueden mudar con el tiempo, mas la nosología de la raíz es el capitalismo estadounidense-británico y su adicción a la hegemónica.


La Guerra Fría sin fin solo acabará cuando el capitalismo angloamericano sea por último derrotado y reemplazado por un sistema realmente más democrático...


COMPARTE EN TU RED SOCIAL PREFERIDA:

mas informacion

  ELIGE TU TEMA DE INTERÉS: 


autoayuda.es

  Nuevo Orden Mundial 

autoayuda.es   BUSCADOR NOM (NWO)    

 

USUARIOS:

Hay 352 invitados y ningún miembro en línea

nuevo orden mundial

nuevo orden mundial

 

WEBs AMIGAS:

anonymous

 

Está aquí: Inicio > [ ARCHIVOS SECRETOS ] > ıllı La Historia Oculta Sobre la Interminable Guerra Fría de Estadounidenses y Británicos con Rusia (wiki)

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver políticas